Vivimos un momento histórico que nadie pensó posible en pleno siglo XXI.
La situación no llegó de sorpresa, pero debo confesar que sí me tomó por sorpresa, estaba latente sin embargo muy dentro de mí no quería ni creería, pero también sabía que tarde o temprano llegaría y llegaría fuerte.
En mi caso tengo la fortuna de poder trabajar desde casa, la vida sigue su curso, sin embargo a la par de esto mi meta del año de cruzar una meta mas en este caso de Ironman Texas se ha visto pospuesto hasta 2021, creo que todos cambiamos más de un plan este año.
Pero todo esto pareciera un tanto imposible cuando ves números y números de gente contagiada, gente que ha fallecido, gente que ha perdido su empleo, cifras que van en aumento como el precio del dólar, cifras en detrimento como el precio del petróleo, o notas en las que no se sabe si es un show de comedia como las enfrijoladas de Anahí o la mañanera misma.
Hay mucha incertidumbre en el aire y además parece que de pronto todo es un concurso de ver quién cocina más saludable o quien puede hacer planks por más tiempo, quién sube más veces el Alpe du Zwift.
Vaya, dónde queda el solo salir vivo de esta. Hay tantas noticias en el ambiente, tantas creencias, pero me divierten mucho los que dicen que el Covid es un invento para alguna teoría de la conspiración, mientras se quedan en casa, o los que dicen que les roban el líquido de las rodillas, creo que ese será mi recuerdo más divertido.
Pero sea lo que sea, es que hay algo allá afuera, estas semanas creo que hemos visto lo mejor y lo peor de mucha gente, pero les dejo aquí mi par de reflexiones.
1. Hay mucha gente en la calle!!!!! De primera impresión puede parecer que hay muchísima gente en la calle, quizá desde mi privilegiada posición sea muy fácil juzgar puesto que no sé ni de dónde vienen ni a dónde van. Espero de todo corazón que realicen solo actividades esenciales.
2. El home office es posible, y además efectivo. Pero admiro sobremanera a quienes tienen hijos, de todas las edades. Enfrentar el confinamiento con bebés, con hijos con miles de preguntas o pubertos hormonales. Qué complicado.
3. La sociedad no está preparada para vivir en confinamiento. Tengo diversas teorías pero la expresión “te pica tu casa” hoy toma más relevancia. Pareciera que de pronto todos necesitan estar en la calle.
4. <Voy a generalizar> Ahora todos resultaron muy deportistas y con una urgencia de salir a correr o rodar. Espero mantengan ese ímpetu cuando se regularice la temporada.
5. Creo que seguimos sin darle importancia a las enfermedades mentales. Debo confesar que en el pasado las mencionaba en un tono de burla, sin embargo fantasmas como la depresión están ahí, y son más comunes de lo que creemos. Está bien pedir ayuda profesional (me encantaría de alguna form ayudar pero no estoy ni cercanamente calificada), a veces los cables se desconectan.
6. Mi confesión whitexican es que extraño el comedor godin. Es un alivio no tener que decidir el menú diario ni tener que lavar tantos platos y ollas, parecen nunca acabar, son como gremlins que se reproducen en la noche a la primer gota de agua.
7. Le debo parte de mi salud mental y emocional en este confinamiento a las horas en la bicicleta. Que fortuna el tener un rodillo y poder seguir entrenando desde casa, además de todas las plataformas que ya hay para entrenar co o Zwift, RGT o Rouvy. Las cuales además permiten hacer “meets” y puedes rodar con tu grupo una cierta ruta, estamos juntos a la distancia. Y después comentar lo pesado que fue subir el volcán y luego el Alpe du Zwift. Esa dosis de endorfinas ha sido clave para poder sonreír ante esta situación.
Nos queda en principio un mes más y no sé bien cómo saldremos, pero no queda más que buscar el lado positivo y encontrar la raíz de nuestra fortuna (la cual escribo desde la comodidad de mi casa). Cuando volvamos a salir será nuestra labor el tratar de reconformar al mundo y como se ha mencionado hasta crear un nuevo orden, no lo tengo muy claro pero espero sea diferente y no lo olvidemos en un par de meses.
Estamos todos juntos en esto y todos debemos poner nuestra gotita de agua en este mar.
Ps. Mención especial a Netflix por todos los documentales que he descubierto para aligerar las horas en el rodillo.
Ps 2. Los fines de semana no saben más largos, quizá hasta más cortos.
Ps 3. Ya no hay Jacarandas en CDMX.
Si no te aburrí lo suficiente y has llegado hasta este final, me gustaría escuchar tu voz. Si quieres compartir tu voz déjame un comentario.
Vaya, dónde queda el solo salir vivo de esta. Hay tantas noticias en el ambiente, tantas creencias, pero me divierten mucho los que dicen que el Covid es un invento para alguna teoría de la conspiración, mientras se quedan en casa, o los que dicen que les roban el líquido de las rodillas, creo que ese será mi recuerdo más divertido.
Pero sea lo que sea, es que hay algo allá afuera, estas semanas creo que hemos visto lo mejor y lo peor de mucha gente, pero les dejo aquí mi par de reflexiones.
1. Hay mucha gente en la calle!!!!! De primera impresión puede parecer que hay muchísima gente en la calle, quizá desde mi privilegiada posición sea muy fácil juzgar puesto que no sé ni de dónde vienen ni a dónde van. Espero de todo corazón que realicen solo actividades esenciales.
2. El home office es posible, y además efectivo. Pero admiro sobremanera a quienes tienen hijos, de todas las edades. Enfrentar el confinamiento con bebés, con hijos con miles de preguntas o pubertos hormonales. Qué complicado.
3. La sociedad no está preparada para vivir en confinamiento. Tengo diversas teorías pero la expresión “te pica tu casa” hoy toma más relevancia. Pareciera que de pronto todos necesitan estar en la calle.
4. <Voy a generalizar> Ahora todos resultaron muy deportistas y con una urgencia de salir a correr o rodar. Espero mantengan ese ímpetu cuando se regularice la temporada.
5. Creo que seguimos sin darle importancia a las enfermedades mentales. Debo confesar que en el pasado las mencionaba en un tono de burla, sin embargo fantasmas como la depresión están ahí, y son más comunes de lo que creemos. Está bien pedir ayuda profesional (me encantaría de alguna form ayudar pero no estoy ni cercanamente calificada), a veces los cables se desconectan.
6. Mi confesión whitexican es que extraño el comedor godin. Es un alivio no tener que decidir el menú diario ni tener que lavar tantos platos y ollas, parecen nunca acabar, son como gremlins que se reproducen en la noche a la primer gota de agua.
7. Le debo parte de mi salud mental y emocional en este confinamiento a las horas en la bicicleta. Que fortuna el tener un rodillo y poder seguir entrenando desde casa, además de todas las plataformas que ya hay para entrenar co o Zwift, RGT o Rouvy. Las cuales además permiten hacer “meets” y puedes rodar con tu grupo una cierta ruta, estamos juntos a la distancia. Y después comentar lo pesado que fue subir el volcán y luego el Alpe du Zwift. Esa dosis de endorfinas ha sido clave para poder sonreír ante esta situación.
Nos queda en principio un mes más y no sé bien cómo saldremos, pero no queda más que buscar el lado positivo y encontrar la raíz de nuestra fortuna (la cual escribo desde la comodidad de mi casa). Cuando volvamos a salir será nuestra labor el tratar de reconformar al mundo y como se ha mencionado hasta crear un nuevo orden, no lo tengo muy claro pero espero sea diferente y no lo olvidemos en un par de meses.
Estamos todos juntos en esto y todos debemos poner nuestra gotita de agua en este mar.
Ps. Mención especial a Netflix por todos los documentales que he descubierto para aligerar las horas en el rodillo.
Ps 2. Los fines de semana no saben más largos, quizá hasta más cortos.
Ps 3. Ya no hay Jacarandas en CDMX.
Si no te aburrí lo suficiente y has llegado hasta este final, me gustaría escuchar tu voz. Si quieres compartir tu voz déjame un comentario.
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